and architecture, hand made architecture

12 de diciembre de 2025

ni menos ni más




Alexander Calder, Negro, blanco y diez rojos, 1957


En el entorno de comprensión de las posibilidades de actuación hemos venido heredando una doctrina ética que permite una consecuente estabilidad creativa. Una conducta moral por la que ha de prevalecer el interés por la conformidad y proporción del justo medio, evitando la falta de adecuación que conllevan los extremos, hallando la virtud en el equilibrio entre el defecto y el exceso. Por ello tendemos a encontrar la conciliadora mesura en el punto en el que lo que producimos no es ni insuficiente ni demasiado, procurando aquello que signifique imparcialmente lo necesario.

A lo largo de la historia se han venido explorado con mucha intensidad las sutilidades de la ponderación compositiva, la precisa proporción y la perfecta compensación, consolidando la idea de que el equilibrio no está sólo en la igualdad comparativa, sino en la medida y complementaria relación entre las partes. Se ha venido defendiendo la excelencia de que la forma y los materiales encuentren su coherencia gracias a la falta de artificio u ornamento superfluo, abogando por una honestidad material en la que cada elemento cumple su estricta función en integración con el conjunto. Se ha querido y sabido reivindicar la coherencia de la sensatez, la contención y el menos pero suficiente, aquella que logra que la calidad espacial evite caer en insensibles minimalismos ni en exagerados excesos formales. En cuanto al medioambiente se ha instaurado el rigor de ensalzar la máxima de que lo verdaderamente sostenible está en encontrar una moderación óptima entre la ocupación y el entorno, entre el consumo de los recursos y la satisfacción de las verdaderas necesidades, imponiendo no depredar ni escatimar, sino ajustar la acción a las verdaderas demandas del lugar y los ciclos de vida. Sin envidia ni codicia.

Sin tener que descender a una moderada aurea mediocritas, existe un estado de elección en el que por encima del descuidado desvío se encuentra la tensión de lo exacto. Encontrar la cumbre por la cual se logra el máximo balance entre lo alternativamente deseado y lo verdaderamente conseguido es, sin duda, lo más.   


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